6 de octubre de 2008
“Le demostramos al mundo que EEUU va a estabilizar sus mercados financieros”… Fue la frase más resonante del presidente de los Estados Unidos, George Bush luego de la aprobación del plan de rescate.
No hubo euforia en los mercados. Es que más allá de lo importante de la noticia, lo que está ocurriendo en la economía real tanto en EE.UU., como en Europa, mantienen preocupados a los mercados. La economía estadounidense y las economías europeas, poco podrán hacer para escaparle a la recesión económica.
Por lo menos, dentro del contexto pesimista, la aprobación del plan de rescate, trae un poco de tranquilidad, tan necesaria en los últimos días en los mercados. Henry Paulson tiene ahora US$ 250.000 millones para salir de compras por el sistema financiero, rescatando todos los activos tóxicos que las instituciones financieras quieran desprenderse. De todos modos no puede disponer aún de los mismos ya que resta aún diseñar cómo se implementará este plan de rescate, aunque existe confianza en que esto se resuelva en breve.
El plan de rescate aprobado contempla un monto global de US$ 700.000, monto que ha sido dividido en tres partes, estando la primera parte disponible para ser manejada por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, la segunda parte (por un monto de US$ 100.000 millones), disponible con aprobación del presidente de los EE.UU., y la tercera parte, potestad del Congreso de los EE.UU. en decidir su utilización, por un monto de US$ 350.000 millones.
Sin dudas que US$ 250.000 millones es mucho dinero, pero dependiendo cómo se lo mire, esta montaña de dólares puede no llegar a ser suficiente. Esto dependiendo el grado de temor existente en el sistema financiero estadounidense y de su verdadera salud.
Uno podría estar tranquilo al recordar que en realidad el plan de rescate no consiste en solamente US$ 250.000, sino que el mismo contempla un monto total de US$ 700.000 millones. Eso es cierto, pero también es cierto que el haber tomado la decisión de dividir dicho monto en tres partes, debilita el poder del plan para contener la crisis.
¿Cómo es que la partición del plan en tres partes lo debilita? Entiendo que en el sistema financiero, una vez que se hayan agotado los primeros US$ 250.000, resurgirán los temores y la incertidumbre volverá a instalarse en los mercados. Así, cada etapa actuará como una luz de alerta que aumentará el nivel de nerviosismo del sistema financiero estadounidense en particular, pero también, del sistema financiero mundial.
Pero más allá de esta debilidad que les marco en el plan de rescate, entiendo que a partir de la aprobación del mismo se inicia una nueva etapa en esta crisis financiera global. Una etapa que promete comenzar con cierta calma y que, de acuerdo al devenir de los hechos, veremos si determina la etapa final de la crisis o si solamente representa una etapa más.
¿Qué podemos encontrar en esta nueva etapa de la crisis? Lo primero que se puede decir es que el plan de rescate servirá para evitar que por lo menos en lo inmediato, nuevas entidades financieras entren en crisis en los EE.UU. y con ello golpeen al resto de las entidades financieras en el sistema financiero estadounidense, aunque también se evitarían efectos negativos para el sistema financiero internacional en su conjunto.
Los últimos acontecimientos en el sistema financiero estadounidense han disparado episodios de crisis en otros países, por lo que resulta de gran importancia evitar este efecto contagio.
En caso de que el plan logre contener esta crisis, las entidades financieras se encontrarán más rápidamente en condiciones de generar financiamiento para activar la demanda interna, por lo que la economía tiene posibilidades de comenzar con su recuperación de manera anticipada (aunque dicha recuperación parece ser que sería lenta y suave).
En el caso de las economías europeas, este plan las ayuda a no continuar recibiendo shocks negativos del exterior que desestabilizan su sistema financiero. De todos modos, sería conveniente que dichas economías evalúen la posibilidad de contar con un plan de contingencia, principalmente para generar confianza en el sistema financiero de dichas economías.
Que los países europeos puedan contar con un plan de contingencia es de utilidad para sus economías, las cuales se encaminan casi inevitablemente hacia la recesión. La seguridad que les podría significar a las entidades financieras europeas la existencia de un plan de contingencia, las tornaría más proclives a generar financiamiento, lo cual beneficiaría sin dudas a la actividad económica europea.
Con el plan de rescate para el sistema financiero estadounidense, se inicia una nueva etapa en la crisis financiera internacional, etapa de la que no se puede aventurar cómo será, aunque todos esperan que sea el inicio del fin de esta crisis.
Nos encontraremos nuevamente la semana que viene,

Horacio Pozzo